Fabiola Colmenarez: “De Venezuela extraño todo”

Hace cuatro años Fabiola Colmenarez vive en Estados Unidos y lo que ocupa buena parte de su tiempo allá es su trabajo como gerente de contenidos del canal de noticias, vía YouTube, VPI TV (Venezolanos por Informaciones TV), lo cual compagina con la crianza de sus tres pequeños hijos, producto de su matrimonio con el politólogo Pedro Paúl. Además de esto, que considera sus principales prioridades, hace teatro y es una activa participante en iniciativas de Organizaciones No Gubernamentales que recolectan alimentos, medicinas y otros insumos para ser enviados a Venezuela.

En 2014 decidió irse a Miami, “por amenaza de los colectivos y Tupamaros en Vargas, luego mi candidatura a la Alcaldía Regional por Voluntad Popular. Lo hicimos por los niños (María Gracia, de 7 años; Pedro Pablo, de 6 y Catalina, que acaba de cumplir un año), no podía estar tanto tiempo enconchada”, dice vía telefónica desde Houston, Texas, ciudad a la que se mudó hace dos años. Manifiesta estar más que satisfecha por los resultados obtenidos con VPI TV.
-Es el único canal digital de noticias con transmisiones ininterrumpidas las 24 horas, con reporteros que viven dentro y fuera de Venezuela. Acabamos de reclutar a Alba Cecilia Mujica y entre los que forman parte del staff también están Diana Carolina Ruiz, Isnardo Bravo, Gabriela Perozo, Alejandro Marcano, Manuel Fajardo y Aloys Marín, entre otros. Con reporteros de calle en Caracas y las principales ciudades. Nuestro fuerte es la transmisión en vivo y directo. La intención es conectar a los venezolanos que se quedaron y a los que se fueron. También generamos empleos en una de las profesiones más vapuleadas allá, como es el periodismo.
Vale destacar que Fabiola es una de las propietarias del canal, que fundó en 2015 junto a Freddy Wetter, ex RCTV, cuyo fuerte es la parte técnica, que está a su cargo, y Leonardo Trechi, comunicador social y publicista, quien desarrolló la idea. En torno a su trabajo de actriz, revela por qué en Estados Unidos se ha dedicado a hacer teatro y no televisión.
-No he hecho televisión porque creo que la mamá que busco ser no se compagina con los tiempos de la TV. Esos horarios larguísimos, al igual que el sistema agotador de trabajo, no me permitirían asumir como deseo mis responsabilidades de madre. Quiero brindarles a mis hijos todo el tiempo que merecen; por ahora puedo darme el lujo de hacerlo, de estar pendiente de su crecimiento y formación.
“La inmigrante”
De su actividad en las tablas, destaca el monólogo que acaba de estrenar, titulado La inmigrante, de Daniel Ferrer, una derivación de su obra Venezolanos desesperados, en donde también participó Colmenarez, montado con un elenco rotativo de importantes figuras nacionales de la actuación, como Gledys Ibarra, Jean Carlo Simancas, Luis Gerónimo Abreu, Carmen Julia Álvarez e Hilda Abrahamz, entre muchos otros, que logró en tres años realizar más de 500 funciones, que convocaron unos 600 mil espectadores en más de 30 países.
-En La inmigrante interpreto a Kassandra, una actriz y periodista simpática, hiperquinética, aguerrida, luchadora y valiente. Está enamorada de su país y aunque nunca fue de las actrices más célebres, trabajo nunca le faltó. Ha hecho todo por quedarse en Venezuela; sin embargo, la crisis la ha obligado a convertirse en inmigrante, no solo en una ocasión, ni en dos, sino en tres oportunidades. Estados Unidos, España y Chile fueron sus destinos escogidos, y esa es la aventura que cuenta desde el aeropuerto de Maiquetía, donde se preparara nuevamente para emprender vuelo. En tono de comedia muestra las crónicas del autoexilio. Es una forma de rendir tributo a los venezolanos que se han ido, así como también a los que no se reconocen en los países en los que ahora viven. Este mismo monólogo lo hacen Gledys Ibarra en Europa e Hilda Abrahamz en Venezuela y Latinoamérica.
 
-¿Sabe cómo les va a otros artistas venezolanos en Estados Unidos?
-Actrices nuestras como Tania Sarabia, Caridad Canelón, Elba Escobar y Flor Núñez constantemente están en gira con sus unipersonales. Se les está abriendo un mercado interesante y cada vez que vienen a Houston estoy en contacto con ellas. Hace poco Martha Pabón produjo el reestreno de Visa para un sueño, el exitoso musical de Raúl González, que él mismo volvió a protagonizar y donde también trabajó Beatriz Valdés.
-¿No han tenido dificultades en un mercado tan competido?
-Eso no es malo, es una ventaja, lo veo desde otra perspectiva. En televisión hay una competencia con el acento “neutro” mexicano (ríe), pero muchos de mis compañeros viven también del teatro. Veo la cartelera en Miami y es rica, algunos la pegan. El comediante George Harris es un éxito, Mariaca Semprún brilla con Piaf y Visa para un sueño atrae numeroso público. Son signos elocuentes del éxito de nuestros compatriotas.
-¿Qué opina de la televisión que se está haciendo en Venezuela?
-De la televisión venezolana extraño su época de oro. Uno agradece la formación que tuvo en esa vieja escuela, pero el mundo de la TV cambió, está mutando muy rápido, para bien y para mal. Ves a gente haciendo cosas interesantes en plataformas digitales y redes sociales. Si volvemos al país que éramos, la televisión tiene que democratizarse, las nuevas realidades la impulsarán obligatoriamente a ello. En otros ámbitos veo cómo las series y las historias cortas han cobrado vida. Hay ejemplos notables como Casa de papel Velvet, que podrían hasta replantear un nuevo esquema de hacer telenovelas, por temporadas y en capítulos muy cuidados, mejor escritos y actuados. Por ahí vendrían los tiros.
-¿Lo que más extraña de Venezuela?
-Todo. Aquí te das cuenta de que al final no eres parte de nada: extrañas tu comida, tus vecinos, tu entorno. Sobre todo yo, que me vine, no a estudiar ni por placer, sino que fue una decisión forzada por el bien de mis hijos. Salir significó cosas básicas como garantizarles a ellos las tres comidas diarias, la salud y su seguridad.
-¿Entonces no dudaría en regresar si cambian las cosas?
-¡Por supuesto! Es un sí absoluto. No estamos educados para emigrar, no está en nuestro ADN, siempre hemos recibido a españoles, italianos, portugueses, chilenos, argentinos, peruanos… nunca nos planteábamos que seríamos nosotros los emigrantes, por eso ha sido tan duro.

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